La producción del CO2 y el cambio climático del ahorro de energía

El cambio climático se ha convertido en un tema que se encuentra en el día a día de las agendas de los países desarrollados principalmente, ya que es una de las consecuencias más importantes de los gases de efecto invernadero. Las actividades económicas que se desarrollan por medio de las energías no renovables, han causado estragos en la superficie disminuyendo el ahorro de energía.  El CO2 ha sido el principal causante de este hecho debido a su abundancia y a través de los años se ha intentado reducir su impacto, ya que provoca altas temperaturas  causando los cambios en el clima. El ahorro de energía se ha convertido en una forma de combatir cada uno de los efectos que se ha producido en la tierra con respecto al mal uso de las energías y de su consumo pero también para causar un impacto positivo a largo plazo en el cambio climático.

EL CO2 juega un papel muy importante en los procesos vitales de la tierra, siempre que el exceso de este no produzca temperaturas altas. En condiciones adecuadas ayuda a que la tierra sea un lugar habitable, ya que de no existir tendrá temperaturas sumamente bajas. Es un gas incoloro, inodoro no inflamable y poco Ácido. Desde los inicios de la revolución industrial, se ha incrementado sustancialmente los niveles de CO2. El ahorro de energía se hace vital para comenzar a reducir cada uno de los impactos producidos en el ambiente.

Un poco más de información acerca del CO2

El calentamiento global es un referente del exceso de CO2 en la atmósfera. Las emisiones de dióxido de carbono producen alrededor de un 60% de este fenómeno. Además de este gas en particular, el metano, el Oxido nitroso, el Oxido de azufre, los clorofluorocarbonos, ozono y vapor de agua son  parte de los gases más dañinos para la atmósfera y contribuyen con el efecto invernadero. La aceleración de las actividades económicas y la explotación de los recursos naturales desmedidamente han ayudado a que el calentamiento global sea cada vez más evidente. Por ello, el ahorro de energía se encuentra dentro de las medidas para reducir la producción de algunos de estos gases.

La combustión de los combustibles fósiles provoca alrededor de un 75% del CO2 y la explotación de los mismos para la producción de energía, es la actividad más contaminante a nivel mundial y la que se efectúa constantemente por los países que los tienen en el subsuelo. Debido a que el CO2 se encuentra prácticamente en todas partes, los consumidores también son parte del problema. Los autos y la calefacción por calderas emiten cerca de un 50% del consumo familiar. Es por esto, que a partir de los años 90 se comienza a tomar seriamente el cambio climático y medidas como el ahorro de energía. Los gases producidos por incendios también son contraproducentes, así­ como también la producción de acero, hierro, cemento y hormigón. Técnicamente se encuentra en casi todos los procesos que se realizan diariamente por lo que su reducción no es tarea fácil pero si se puede lograr empezando por el ahorro de energía.

La deforestación es una de las principales causas del CO2 y cuando se realiza para explotar yacimientos, las consecuencias son aún peores. Naturalmente la fotosíntesis es el Único proceso que elimina el CO2 de la atmósfera, ya que solo de esta manera las plantas pueden crecer y vivir. Cualquier vegetal puede incorporar el CO2 a su metabolismo para luego transformarlo en oxígeno. Mientras más bosques y lugares públicos tengan la vegetación más frondosa, mayor es la posibilidad de reducir el calentamiento global y por ende el CO2.

Fuentes principales de emisión de dióxido de carbono

Los seres humanos se han caracterizado por buscar mejoras constantes para el desarrollo de cada una de las actividades que requieren realizar al día. Para hacerlo, siempre ha sido necesaria la explotación de los combustibles fósiles como el carbón, el gas y el petróleo. Actualmente esto ha provocado daños en la tierra y la necesidad por remediarlo es una prioridad. El ahorro de energía es vital para reducir el CO2. Dentro de los principales causantes del dióxido de carbono se encuentran el sector energético, la producción industrial y el sector transporte.

La quema de combustible es el factor que más problema causa en la tierra. El impacto del transporte se puede evidenciar dependiendo del auto que se utilice. Los coches particulares y pequeños emiten menor cantidad de CO2 que un avión. A su vez este emite una mayor cantidad que un autobús o que un ferrocarril. No obstante, son miles de millones de personas que se trasladan a diario en los distintos formatos de transporte, por lo que son millones las toneladas que se producen de CO2. Utilizar autos híbridos y buscar el ahorro de energía son opciones viables en la actualidad. Los aviones gastan mucho combustible y actualmente se busca la posibilidad de utilizar biocombustibles para este tipo de transporte.

Estrategias simples para reducir el CO2

Existen distintas formas para disminuir el CO2 en la tierra. Una de ellas es el ahorro de energía. No obstante, existen formas sencillas como las que se nombran a continuación.

  • Si se tiene calefacción o aire acondicionado es recomendable aislar las ventanas del lugar.
  • Colocar lámparas que busquen el ahorro de energía también puede ayudar a disminuir el CO2.
  • Reciclar algunos componentes de la basura es clave.
  • Mejorar el rendimiento de los autos también puede contribuir a reducir los efectos del CO2.
  • No quemar la basura y plantar Árboles son soluciones realmente productivas.
  • Comprar aparatos domésticos que contribuyan con el ahorro de energía también es una solución.
  • Mejorar la iluminación de los espacios cerrados y abiertos es pertinente.
  • Promover las energías renovables y mientras tanto tratar de hacer que la gasolina tenga un mayor rendimiento, es vital para ir reduciendo el CO2.
  • Evitar la deforestación y el uso excesivo del automóvil también son medidas que funcionan.
  • Producir energía eléctrica limpia y aislar los edificios comerciales y habitacionales también puede servir.

Cada medida que se tome para reducir las emisiones de CO2 son claves para preservar la vida en la tierra. Sin embargo, eliminar la explotación de los combustibles fósiles debe ser el objetivo final para terminar con los efectos que produce.

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