La corriente eléctrica y la velocidad del flujo de carga- eficiencia energética

Generalmente las corrientes se encuentran asociadas al movimiento de cargas en  cables conductores. Sin embargo, la corriente eléctrica puede existir fuera de estos cables, ya que solo se necesita un flujo neto de carga para que exista una corriente eléctrica y a la vez se produzca una eficiencia energética. Técnicamente una corriente eléctrica es la velocidad por medio de la cual, la carga fluye a través de una superficie. La cantidad del flujo de la misma depende de los materiales que sirven para que fluya y la diferencia del potencial de estos. Las cargas que pasan sobre la superficie pueden ser positivas o negativas, incluso se pueden presentar ambas a la vez. Independientemente de la corriente eléctrica que se pueda presentar en las herramientas que se utilizan a diario, lo importante al momento de utilizarlas es tener en cuenta la eficiencia energética.

            El movimiento de los electrones cargados negativamente se manifiesta en la corriente eléctrica en los conductores eléctricos. No obstante, cuando la corriente se presenta en un conductor ordinario, la dirección de esta última suele ser opuesta a la del flujo de electrones. En algunos casos que involucran gases y electrolitos, las cargas se manifiestan al mismo tiempo. Más allá de esto, las corrientes eléctricas se encuentran en diversos aspectos de la vida diaria a pesar de no poderla observar continuamente. No obstante, lo importante es utilizar la energía que descargan de forma correcta y así lograr la eficiencia energética.

La corriente eléctrica y sus tipos

            Le eficiencia energética suele ser un tema muy contemporáneo debido a los grandes problemas que se han ocasionado en el medio ambiente. Ahora bien, con respecto a  los movimientos de cargas suelen contraponerse. Es decir, las cargas negativas cuando se trasladan hacia un lado, permite que las cargas positivas se desplacen hacia el lado opuesto, por lo que la corriente eléctrica es el movimiento de las cargas positivas en el sentido de la corriente. Por lo general las cargas en movimiento se les conocen como un portador de carga móvil, como por ejemplo los electrones que se encuentran en un metal conductor.

 Generalmente existen dos tipos de corrientes eléctricas. La primera de ellas, la corriente continua se puede observar cuando un circuito se encuentra conectado a una pila o a una batería. En este caso, el voltaje se va a mantener constante durante un intervalo de tiempo. Con la corriente alterna sucede lo contrario. La intensidad de la corriente cambia de forma cíclica debido a que el voltaje cambia de valor y de signo. Las redes eléctricas son un ejemplo de este tipo de corriente. Sin embargo, cada uno de estos tipos puede  llegar a servir para crear conciencia acerca de la eficiencia energética.

            Separadamente cada tipo de corriente trabaja con base a un determinado tipo de circuito. No obstante, la energía eléctrica consumida va a depender de la tensión con la cual se alimenta al receptor, del recorrido y del tiempo. La potencia eléctrica es una característica de los receptores, ya que manifiesta la energía que consume cada aparato durante cada segundo. Es por esto que la eficiencia energética se hace cada vez más necesaria. Evitar un consumo innecesario de energía, es clave para el mantenimiento de los aparatos y del medio ambiente. La energía eléctrica se expresa en voltios y la potencia en kilovatios.

Circuitos de corriente continua

            Los circuitos de corriente continua son los más comunes y los que se encuentran al alcance de los seres humanos con mayor facilidad. Cuando adoptan distintas posiciones con diferentes componentes se clasifican en serie, paralelos y mixtos. Si se realizan con los materiales adecuados pueden contribuir con la eficiencia energética. En los circuitos en serie, la corriente que circula por los receptores es la misma. Con dos resistencias en serie, la tensión que se necesita es menor para impulsar la corriente en la resistencia más pequeña.

            Los circuitos con receptores en paralelo son un poco diferentes. Se caracteriza porque las resistencias se encuentran a la misma tensión. Es decir, la corriente se reparte de modo que la mayor intensidad circula a través de la resistencia más pequeña. La magnitud eléctrica de cada uno de los circuitos se puede medir entre dos puntos de los mismos. El voltímetro es el instrumento adecuado para hacerlo y se coloca fuera del circuito al momento de medir. Para medir la intensidad de la corriente se utiliza el amperímetro y para medir tanto la magnitud como la intensidad y el voltaje se puede recurrir al polímetro. Técnicamente, este aparato puede realizar las funciones de los demás instrumentos de medición. Su nombre más común es el tester.

            Los circuitos son la máxima expresión de las corrientes eléctricas y su uso puede determinar la eficiencia energética para un determinado lugar. Además de esto, se necesita de ciertos aparatos para controlar la electricidad cuando la corriente comienza a realizar su función. Los interruptores son los más comunes y sirven como “medidor” para la eficiencia energética. Dejan pasar la corriente cuando están sellados y la interrumpen cuando están abiertos. Los conmutadores son parecidos a los interruptores pero se encargan de desviar la corriente por otros caminos.

            Los pulsadores se parecen a los anteriores pero si se dejan de pulsar vuelven a su estado natural de reposo. Un relé también puede servir como un instrumento de control y de eficiencia energética, ya que puede servir para abrir o cerrar distintos circuitos. Lo más importante al momento de instalar un circuito, es tener presente la tensión, el voltaje, la resistencia y la intensidad de la corriente, ya que puede ser muy peligroso si cada uno de estos elementos no se compaginan de forma adecuada para que trabaje correctamente. Si las partes funcionan, lo más probable es que la electricidad de cualquier sitio funcione sin ningún tipo de problemas. Independientemente de esto, lo más importante es ahorrar energía para mantener los aparatos en buen estado, no sobrecargar los circuitos y contribuir con el medio ambiente de forma responsable y genuina.

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