El desarrollo de indicadores de consumo para el sector servicios ahorro de energía

Los servicios suelen ser acciones o funciones que se llevan a cabo para satisfacer un conjunto de necesidades. Cuando se trata de acciones, son ofrecidos para cualquier persona sin que estos lo necesiten, lo que suele considerarse como un servicio privado. Sin embargo, existen otros que son de carácter obligatorios para toda una sociedad. Los servicios públicos abarcan una gran cantidad de acciones como el agua, la electricidad, la recolección de basura y cualquier otra acción que llegue a todas las clases sociales. La prestación de servicios la hace el Estado no solo por obligación, sino también porque los ciudadanos contribuyen con sus impuestos para que el mismo los pueda ofrecer. Sin embargo, la energía consumida por estos es muy significativa y el ahorro de energía debe hacerse para que no sean tan costosos.

La prestación de servicios sirve para optimizar la calidad de vida de todas las personas. No obstante, para producirlos se requiere de la producción de energía que suele proceder de combustibles fósiles, lo cual no contribuye con el ahorro de energía y el medio ambiente. Para construir indicadores eficientes que muestren el consumo total de energía por servicio, es necesario desagregar cada uno de ellos en la pirámide donde el primer nivel serán los indicadores sectoriales. El segundo nivel son los de uso final y el tercer nivel se encuentra compuesto por el uso final de equipamiento/combustible. Tomando en cuenta esta clasificación se puede determinar en que sector se puede producir o se ha producido un ahorro de energía.

Indicadores del nivel uno

Los indicadores del primer nivel indican la cantidad total de energía consumida del sector por unidad de valor añadido y de superficie. A simple vista, esta información no ayuda a descifrar el ahorro de energía pero si el consumo de forma generalizada. El consumo por valor añadido indica la relación entre el consumo energético y el desarrollo económico. Por unidad de superficie es un poco diferente, ya que muestra los cambios en el uso de la energía a partir del consumo final.

La combinación de estos dos indicadores conjuntamente con la fuente de energía puede llevar a la comprensión de que usos finales tienen un fuerte impacto en los cambios de consumo energético y aunque no representan algo significativo para el ahorro de energía si lo es para identificar el consumo final de energía.

Para construir estos indicadores se requiere de información precisa, la cual no suele estar disponible para este sector. Sin embargo, el consumo energético generalmente se encuentra disponible por fuente de energía, lo que puede ayudar a identificar cual uso final ha sido más importante o cual ha demandado más energía. El propósito del primer indicador es reflejar las tendencias del consumo global de energía con respecto al valor añadido e indicar la relación general entre el consumo y el desarrollo económico. El segundo indicador se enfoca en descubrir la naturaleza del consumo energético dentro del sector servicios. Asimismo, dar una visión del principal uso energético que influye en los cambios de consumo. Sin embargo, no reflejan el ahorro de energía.

Indicadores del nivel dos

A medida que la pirámide se va expandiendo en su base, la desagregación por uso y consumo se va haciendo más especifica. Los indicadores de este nivel pueden proporcionar  información suficiente para analizar cada sector, lo que puede ayudar a desarrollar políticas sobre eficiencia energética y ahorro de energía de calidad. Aunque se debe tener en cuenta que no todos los indicadores de este nivel proporcionan información especifica. Para construir el indicador de calefacción de locales, es necesario tener los datos sobre el valor añadido de servicios y el consumo energético para la calefacción. Este indicador tiene como finalidad proporcionar una referencia sobre las tendencias de intensidad energética para la calefacción de locales.

Con respecto al indicador de enfriamiento de locales, toma como datos el valor añadido de servicios y la superficie refrigerada. De igual manera su fin es mostrar las tendencias sobre consumo pero además indicar la eficacia de políticas y representar la eficiencia energética en enfriamientos de locales, más no el ahorro de energía.  Con relación al indicador de calentamiento de agua, se debe decir que el mismo depende en gran medida del tipo de fuente energética utilizada y de la profundización del calentamiento. Al igual que los otros dos indicadores también busca indicar las tendencias del consumo pero trata de indicar cambios en el mix tecnológico.

Con relación al indicador de la iluminación, puede llegar a proporcionar información relevante sobre el nivel de eficiencia de iluminación de un país y el potencial para el ahorro de energía y el consumo de la misma. El indicador más cercano a este, es la electricidad, ya que la mayoría de los países la utilizan como motor para casi todas las actividades. Se basa en los mismos propósitos de los indicadores anteriores pero toma en cuenta la iluminación. Asimismo, presenta ciertas limitaciones como las necesidades de iluminación en edificios específicos y tipo de actividad, no considera las horas de luz diurnas y no toma en cuenta los esquemas de trabajo.

Otros indicadores

Para este tipo de indicadores se toma en cuenta la cantidad de energía consumida por otros equipamientos por valor añadido o superficie útil. Sin embargo, este tipo de indicadores no suministran información específica sobre el consumo. Debido a que existen números tipos de equipamientos dentro del sector servicios, es necesaria una desagregación más amplia, una que vaya más allá de considerar el valor añadido y la unidad de superficie.

La prioridad deben ser los indicadores del nivel dos, ya que son los indicadores que pueden proporcionar una información más detallada. Por otro lado, el ahorro de energía se debe ver reflejado en las políticas que tomen como referencia estos y otros indicadores como la proporción de la producción del sector servicios con relación al total del PIB. Cada aspecto cuenta cuando se trata de definir políticas para contribuir con el medio ambiente y con la eficiencia energética.

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